Después de 27 años poniéndole voz a
Goku en inglés, a Sean Schemmel ya no le sorprende casi nada dentro de una cabina de grabación. Por eso, cuando dice que las sesiones de
Dragon Ball Daima para Super Saiyan 4 lo dejaron literalmente noqueado, la cosa pesa. En un panel reciente en Anime Las Vegas, Schemmel le explicó al público cómo fueron esos días de grabación, y la respuesta fue más dura de lo que incluso los seguidores veteranos esperaban.
Lo que dijo en el panel
Schemmel lo dejó clarísimo. En toda su carrera con la franquicia solo se desmayó una vez en sesión de Goku. Fue por Super Saiyan 4 en el
Dragon Ball GT original. Después
Dragon Ball Daima trajo de vuelta el Super Saiyan 4, y dice que volvió a ocurrir, entre una y tres veces más en la cabina. Lo planteó como el costo de hacer la transformación bien, no como queja, y mantuvo el tono ligero. La sala se rio, y luego cayeron en cuenta de que estaba hablando en serio.
Por qué la voz de Super Saiyan 4 pega distinto
Schemmel entró en detalle técnico. La voz de Super Saiyan 4 está más grave que su registro habitual de Goku, lo que obliga a sus cuerdas vocales a abrirse más y a soltar más aire por segundo. Sumale cómo grita (apoya muchísimo en la respiración diafragmática y lanza enormes volúmenes de aire en cada explosión) y queda un registro que lo vacía más rápido de lo que puede recuperar. Lleva casi tres décadas con el Goku clásico, así que su cuerpo conoce ese rango. SS4 es otro trabajo físico distinto, y no está acostumbrado a hacerlo todo el tiempo.
Daima le pidió volver a comprometerse con esa voz, y la cabina cobró la cuenta.